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domingo, 9 de mayo de 2010

“La aventura de ser maestro.”

“La aventura de ser maestro.”



Humildad, humanidad, virtudes que hace tiempo no practico en la impartición de mis clases técnicas, y que ahora que lo leo en “La aventura de ser maestro” de José M. Esteve confirma lo equivocado que he estado en mi constante búsqueda por ser un buen maestro, virtudes que son elementales para llegar a la cima de la docencia, y comenzar a “rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos” como lo dice el mismo José M. Esteve, este es el verdadero objetivo del ser maestro, que a través de las materias, asignaturas o submodulos que impartimos por muy técnicas que sean, les permitan a nuestros alumnos entenderse a si mismos y que puedan explicar el mundo que nos rodea.

Al leer “La aventura de ser maestro” de José M. Esteve me doy cuenta que este documento guarda una gran similitud con mi situación incluso al leerlo entendí el proceso por el que he vivido mi experiencia de ser maestro, y estoy empezando a descubrir el escalón que me hace falta para subirme a la cima de la docencia.

A pesar de los 18 años que tengo impartiendo clases aun me encuentro en la etapa de ensayo y error, a pesar de mi madurez no he alcanzado la cima de la docencia, sin embargo, el reconocerlo puede ser el inicio.

Podemos pensar que la labor docente en nuestro caso (profesionistas sin formación académica de maestro), responde a una curva en la que el ascenso a la cima es un constante aprender por nosotros mismos por ensayo y error, de tal manera que llegando a la cima ya con las experiencias vividas y corrigiendo nuestros errores podemos empezar a disfrutar del placer de ser docente, al llegar a la cima solo es necesario mantenerse en la misma perfeccionando lo que nos funciona. Es decir pensando, sintiendo y actuando para que nuestros alumnos piensen, sientan y hagan. Y ambos aprendamos. Es importante que en la construcción del conocimiento pongamos a los alumnos en la realidad para crearles la inquietud de descubrir el verdadero valor de lo que vamos a aprender. Los docentes tenemos que ser como pescadores, tenemos la caña, nuestros alumnos son los peces tan solo nos falta aprender a correr el sedal (psicopedagogía), hemos pescado muchas veces y hemos adquirido experiencia, conocemos muy bien el tipo de anzuelo a utilizar pero no siempre las aguas son iguales y nos tenemos que adecuar a cada circunstancia. Pensando y sintiendo con cada grupo, con cada alumno.

Debemos tener presente que nuestra actividad es estar al servicio de nuestros alumnos. Cuando logremos entender que con humildad, humanidad y con una verdadera vocación de servicio debemos atender a nuestros alumnos, encontraremos nuestra verdadera identidad profesional y habremos sorteado nuestra primera dificultad. Un aspecto muy importante es la comunicación al momento de estar impartiendo clases, aunado a ello la interacción con los alumnos de ahí que considero importante darle énfasis al estudio de ambos. Considero que efectivamente las mejores armas para sortear esta dificultad de la disciplina son el razonamiento y el dialogo. El ideal es: que todos los alumnos avancen a un mismo nivel y tendríamos que dejar la vida si fuera preciso, en ello. Las primeras acciones que voy a emprender regresando a clases son: Actuar con humildad y humanidad, verdaderamente escuchar a mis alumnos, precisarles los puntos a evaluar, razonar y dialogar. Con el objetivo de cada día ser un mejor maestro.

Por su atención muchísimas gracias

José Carlos